DECLARACIÓN
DE KUALA LUMPUR
El
compromiso de las Naciones Unidas para erradicar “la
Pobreza
y el Hambre”, tal como se refleja en las cruciales Metas de Desarrollo del Milenio (MDGs), pide una acción concertada para lograr, en los 9 años que aún quedan, los objetivos de reducir a la mitad el número de pobres y de personas hambrientas. La
Conferencia
de Kuala Lumpur ha hecho comprender que la agricultura de riego moderna es una estrategia comprobada y efectiva para tratar, tanto el tema de la pobreza, como el de la inseguridad de alimentos.
La
agricultura de regadío moderna ayuda a elevar la productividad, a economizar los recursos para optimizar su uso y a sostener el medio ambiente. Ha hecho que se entienda que los buenos rendimientos de la participación del sector privado son viables para mejorar la balanza comercial de las naciones. Esto
debe ir acompañado del adecuado apoyo a las agroindustrias de aguas abajo.
La
Comisión Internacional
de Riegos y Drenajes (ICID) es la primera organización internacional competente en la gestión del agua para una agricultura sostenible y las reuniones anuales de su Consejo Ejecutivo, así como las respectivas reuniones de sus órganos de trabajo y talleres, han confirmado los resultados de la
Conferencia Regional
Asiática sobre el tema “Transformar
la
Agricultura
de Regadío en una Máquina Eficiente de Crecimiento”
De
ello surge la siguiente “Declaración de Kuala Lumpur”:
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La
ICID
ve en la tecnología del microrriego un enorme potencial para elevar los ingresos de la explotación agrícola, al tiempo que ahorra agua mediante la precisa aplicación de agua y fertilizantes a los cultivos. En las parcelas y propiedades de menor tamaño pueden utilizarse pequeños equipos de microrriego y así lograr que sus beneficios alcancen incluso a los agricultores más pobres.
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A
la
ICID
le compete todo tipo de prácticas de gestión del agua en la agricultura, desde la agricultura de secano (solo con lluvias) a la enteramente regada y la recogida de lluvias, el drenaje agrícola, el riego suplementario con aguas subterráneas, el riego único por crecidas y el riego deficitario planificado.
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La
ICID
afirma que su principal fin es la gestión del agua para una agricultura sostenible, en la que la agricultura es parte de un ecosistema que desempeña un papel productivo esencial para la supervivencia rural y que también tiene funciones culturales y sociales.
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La
ICID
considera que la agricultura de regadío es, a menudo, la principal máquina de crecimiento económico de la nación, con beneficios significativos para el comercio, los procesos agrícolas, la industria y la creación de empleo en los centros urbanos.
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La
ICID
es consciente del rápido incremento de la demanda de bioenergía y de la potencial competencia entre los alimentos, la fibra y la energía por unos recursos limitados de territorio y de agua. La
ICID
trabajará con la agricultura-como-negocio, pues esto responde a los cambios de demandas de la sociedad, que cada vez aprecia más el valor del medio ambiente.
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La
ICID
reconoce notables contribuciones al ahorro de agua a través de sus Premios WatSave. Tras diez años de concesión de tales premios la
ICID
va a ampliar su ámbito para galardonar las contribuciones orientadas a incrementar la productividad del agua.
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La
ICID
considera que la modernización de los sistemas de riego, empleando un enfoque integrado y participativo, puede elevar significativamente la productividad agrícola, a menudo sin incrementar el uso total del agua, y se está ocupando de esta necesidad.
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La
ICID
reconoce el inminente impacto del Cambio Climático Global, tanto sobre la agricultura de secano como la de regadío en todo el mundo y está trabajando para ayudar a los gestores del agua y creadores de políticas a que se anticipen y adapten a estos cambios.
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La
ICID
reconoce que la variabilidad de los suministros de agua a la agricultura, especialmente después de los cambios inducidos por el calentamiento global, es una amenaza crítica para los medios de subsistencia agrícolas y para la seguridad alimentaria. El almacenamiento, tanto natural como mediante embalses, es la clave para reducir la falta de garantía y la
ICID
trabajará para mejorar la gestión del agua almacenada con el fin de responder a los retos de la relación agua-territorio-medios de subsistencia-medio ambiente.
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La
ICID
trabajará con otras organizaciones del sector del agua, especialmente con la de UN-Water y el Consejo Mundial del Agua (WWC), para ayudar a lograr las Metas de Desarrollo del Milenio relacionadas con el agua y el hambre.
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La
ICID
es una organización profesional multidisciplinar, que depende de la contribución voluntaria de sus miembros, especialmente a través de su red de Comités Nacionales, a los que felicita por sus logros.