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La Confederación de Sociedades Científicas Españolas más cerca

La Confederación de Sociedades Científicas Españolas más cerca

AUTOR:            Eduard Salvador
Presidente de la Sociedad Española de Astronomía

Existe la opinión generalizada entre los investigadores españoles de que desde el Gobierno, y no me refiero a ninguno en concreto sino que hablo en términos generales, no se presta la debida atención a la ciencia y tecnología.

El motivo está claro: en política, lo único que cuenta, prácticamente, es la consecución del poder y la permanencia en él. ¿Acaso preocuparse por la ciencia y la tecnología da votos? O dicho más llanamente, ¿de qué sirve una inversión de futuro para el país si no se ganan las siguientes elecciones? Si al menos, como sucede en otros países con mayor tradición científica, la sociedad se interesara por los avances científico-tecnológicos, uno podría esperar sacar algún rédito electoral preocupándose por la ciencia y tecnología y haciendo la propaganda oportuna. Pero la sociedad española es prácticamente insensible a la investigación científica y al trabajo de los investigadores. Y para las mismas empresas el mantener laboratorios de I+D representa una apuesta de futuro excesivamente costosa para la mayoría de ellas que viven del día a día. Sólo las grandes empresas pueden permitírselo y, por desgracia, éstas suelen ser extranjeras. Luego, ¿por qué preocuparse de un tema como ese que sólo puede beneficiar a futuras generaciones? Más vale concentrar todos los esfuerzos en aspectos con mayor impacto social y cuya posible mejora es visible de inmediato.

Lo peor de todo es que no podemos esperar que sea la propia Administración la que intente cambiar esta situación. Por los motivos que comentaba antes, en materia de ciencia y tecnología, los Gobiernos siempre tenderán a hacer el mínimo esfuerzo posible que garantice no ser criticados por la oposición. Así pues, dado que la sociedad es insensible al problema, sólo podemos confiar en nosotros mismos, los investigadores, para intentar cambiar las cosas. De hecho, es nuestro deber hacerlo porque nadie como nosotros es tan consciente de lo que está en juego y, al mismo tiempo, no estamos sujetos al pragmatismo desmedido de los políticos.

Cualquier acción en ese sentido pasa por crear un organismo autónomo, capaz de analizar la situación actual y las perspectivas de futuro en los distintos ámbitos de la ciencia y tecnología, a escala internacional y a escala de nuestro país, considerando donde nos encontramos ahora y, lo que es tanto o más importante, a dónde podemos llegar a largo plazo. Este organismo debiera poder interaccionar con el Gobierno y guiarle en materia de política científica, asesorando a los distintos ministerios implicados y criticándoles cuando se está en desacuerdo con sus actuaciones. Finalmente, también debiera preocuparse en fomentar la ciencia y tecnología en nuestra sociedad, especialmente entre los más jóvenes, a fin de implicarla en su desarrollo.

 A estas mismas conclusiones, o muy parecidas, parecen haber llegado muchos investigadores de todas las disciplinas. Al menos eso es lo que se desprende del interés mostrado por gran número de ellos, que, desde sus sociedades científicas respectivas, jalean la creación de un organismo de ese tipo. Pues bien, como ya se comentó en el pasado número de esta revista, por fin se están dando pasos decididos en esa línea. Recogiendo una idea surgida en un primer contacto que hubo entre representantes de distintas sociedades científicas antes del verano y aprovechando el interés mostrado por el nuevo Secretario de Estado, D. Pedro Morenés, en entablar una comunicación fluída por parte del Ministerio de Ciencia y Tecnología con dichas sociedades, lo cual requiere, por parte de éstas, la creación de una pequeña comisión que actúe como portavoz de las mismas, se ha iniciado el proceso constituyente no de una comisión de ese tipo, sino de algo mucho más importante: de una Confederación de Sociedades Científicas Españolas. Ni que decir tiene que los que trabajamos para que esta idea se haga pronto realidad estamos muy ilusionados con este proyecto. La razón es clara: dicha confederación está llamada a jugar, en un futuro no muy lejano, un papel decisivo en la vertebración de la ciencia y tecnología españolas y, ahora mismo, debiera ya actuar como un revulsivo para que la investigación científico-tecnológica adquiera un mayor protagonismo en España.

Con el objetivo de discutir la viabilidad de esta iniciativa y concretar la forma de llevarla a cabo, tuvo lugar, el pasado 15 de octubre, en la sede central del CSIC en Madrid, una reunión de representantes de sociedades científicas españolas. A esta reunión asistieron 32 de las 35 sociedades que habían sido convocadas y otras dos disculparon su ausencia por imponderables de última hora. Es más, después de la reunión, otras sociedades nos han comunicado su intención de sumarse al proyecto. Teniendo en cuenta la diversidad de disciplinas científicas involucradas y la idiosincrasia típica de los investigadores, caracterizada por su independencia y gran dedicación al trabajo que les lleva a ignorar todo lo que es supérfluo y les distrae de la investigación, estas cifras muestran, por sí solas, el éxito rotundo de la convocatoria. Por si fuera poco, el ambiente que reinó en dicha reunión fue, en todo momento, excelente. Hubo interés, voluntad de participación y una actitud constructiva y conciliadora por parte de todos los asistentes, alcanzándose, en cada uno de los puntos tratados, rápidamente el consenso. Todo ello permite creer que el proceso iniciado en esa reunión es irreversible y que la creación de la Confederación de Sociedades Científicas Españolas que todos deseamos está muy cerca.

En esta reunión, se nombró una Comisión Gestora encargada de elaborar un borrador de estatutos, en la que participan las Reales Sociedades de Historia Natural, Física y Química, a las que se ha sumado, recientemente, la de Matemáticas, y las Sociedades de Bioquímica y Biología Molecular, Microbiología y Astronomía, así como la Federación Española de Sociedades de Psicología y la Asociación Española de Científicos. Según el calendario previsto, este borrador debiera estar listo para después de Navidad. Entonces se hará llegar a todas las sociedades interesadas para que lo analicen y presenten posibles enmiendas a la Comisión Gestora. Todo este proceso debiera culminar, en la primavera del 2004, con una asamblea constituyente que apruebe los estatutos y convoque las elecciones de la junta directiva. Si todo funciona como está previsto, a principios del próximo curso académico, la Confederación podría ser ya operativa y sólo quedaría ponerse a trabajar.          



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Fecha de última actualización: 12/11/2008

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