Las reservas de áridos (sedimentarios y masivos) son prácticamente ilimitadas pero muchas de ellas son inutilizables por muy diversos motivos:
Inaccesibilidad
Situación en zonas urbanas, en espacios clasificados o espacios protegidos
Coste de explotación y transporte
Impactos sobre las capas freáticas o sobre otros elementos que motiven la denegación de los permisos de explotación
La explotación de los áridos se realiza habitualmente dentro de un total respeto por el entorno natural e incluso mejorándolo una vez terminada la fase de extracción.