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LA ATP DEBATE SOBRE LA PRECARIEDAD Y EL INTRUSISMO LABORAL EN LA COMUNICACION
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29/03/2005  
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LA ATEPE DEBATE SOBRE LA PRECARIEDAD Y EL INTRUSISMO LABORAL
En su tertulia de febrero de 2005
En esta ocasión, se centró nuestra tertulia en dos aspectos laborales del mundo de la comunicación, tan reales y extendidos como poco deseables, cuya problemática se empezó a esbozar ya en la anterior Tertulia del mes de Enero, al hablar de la imposibilidad legal de constituir Colegios Profesionales en ciertas Comunidades Autónomas.
Se discutió en primer lugar sobre cómo estas definiciones, precariedad e intrusismo, son a menudo mal interpretadas y usadas como equivalencia de un único problema, cuando en realidad se trata de dos situaciones de irregularidad laboral distintas, aunque causadas, como se puso de manifiesto en el debate, por una misma circunstancia de vacío legal y por la tradicional falta de sentido corporativista de nuestras profesiones.
La precariedad laboral se ha de tomar como sinónimo de inseguridad o inestabilidad en el trabajo, circunstancias ambas ajenas a la formación y capacidad acreditadas por el individuo en su propio trabajo. La precariedad laboral propicia abusos de tipo salarial y el mantenimiento de bolsas opacas de trabajo sumergido, pudiendo llegar incluso a generar problemas personales, de salud física, estrés, ansiedad, etc. en quienes la sufren. En este sentido, se comentan las figuras de becarios y freelances, tan comunes en nuestras profesiones, y cuyos derechos laborales no están recogidos en ninguna legislación, con el consiguiente peligro de desprotección.
Al hablar de intrusismo, sin embargo, hay que hacer referencia a quienes ocupan un cargo o desempeñan una función, sin disponer de la formación o la capacidad que acrediten su derecho a llevarlo a cabo. Se recuerdan los casos de tantos “expertos” que realizan trabajos de periodistas, publicitarios, comunicadores o técnicos de marketing, sin disponer de las titulaciones adecuadas, o incluso de Empresas dedicadas a estos tipos de “asesoría”, que interfieren en el trabajo de los verdaderos profesionales y que deterioran frecuentemente la integridad y la calidad del trabajo. Siempre bajo apelaciones a la libre competencia de los mercados y amparados en la falta de rigor normativo que se padece.
Como conclusión de ambas situaciones se constata en la tertulia, una vez más, la necesidad de mantener y fomentar Instituciones como los Colegios, allí donde sea posible establecerlos, y Asociaciones de Profesionales, como la ATP, que puedan canalizar las legítimas aspiraciones e intereses de quienes nos dedicamos al trabajo de la Comunicación, evitando estas situaciones distorsionadoras del mercado laboral, y velando por una mayor calidad de nuestros trabajo y un comportamiento éticamente más correcto.
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