Los pequeños túneles, junto con el acolchado son las dos técnicas más tradicionales de forzado de cultivos.
Las láminas de plástico flexible, de polietileno o copolímeros EVA principalmente, por su ligereza y flexibilidad se adaptan perfectamente a estructuras semicirculares y sencillas que producen el efecto invernadero deseado en los cultivos de bajo porte. La insolación incrementa la temperatura y la humedad bajo estas pequeñas estructuras mejorando el microclima.Los pequeños túneles tienen como objetivo principal aumentar la precocidad en la plantación. En el interior del tunelillo, el nivel de protección contra frío, viento o heladas dependerá del polímero elegido. También tienen un efecto favorecedor frente a plagas y enfermedades y consiguen un mejor aprovechamiento de los abonos y el riego.
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