Se debatió en el VII Congreso Nacional de Medio Ambiente, a través del Grupo de Trabajo 18. “Mecanismos de Participación Ciudadana en los Procesos 21” coordinada por la Asociación de Ciencias Ambientales, el papel esencial de la participación ciudadana en las Agendas 21, profundizando sobre sus ventajas, retos y mecanismos necesarios para llevarlo a cabo.
La práctica de las democracias han adolecido tradicionalmente de fórmulas de participación activas. Las fórmulas previstas, o son muy escasas y concentradas en períodos electorales o son procesos de participación pública fríos, burocráticos y poco efectivos. Se han constatado las desventajas del alejamiento de los ciudadanos de la vida política, así como la necesidad de una actuación urgente para fomentar una reforma del gobierno mediante el fomento de un mayor uso de los distintos instrumentos de acción pública
Poco a poco y aun de forma tímida, la práctica auténticamente democrática se va modernizando y difundiendo en diferentes países, solicitando un rol cada vez más activo de la población. Los cambios ya no pueden venir impuestos únicamente desde las instituciones, ni esperar que los hagan los “demás”. Los cambios, y más aun cuando se tratan temas ambientales, tienen que surgir de la sensibilización y toma de conciencia individual de cada ciudadano, para conseguir una profunda transformación colectiva, desde una corresponsabilización de la ciudadanía que podría ser lograda a través de los procesos de participación de las Agendas 21.
Para debatir sobre estos temas y más concretamente sobre como poner en práctica mecanismos de participación, el Grupo de Trabajo ha planteado una sesión de debate activa que demostró que la participación es posible, deseable y necesaria.
Por primera vez en un Congreso Nacional de Medio Ambiente, se ha permitido que los congresistas asistentes tengan la oportunidad de elegir los 4 temas de debate que quieren que se traten de un total de 24 temas propuestos. Del resultado de las votaciones, 4 de estos temas fueron presentados sucesivamente en un tiempo máximo de 5 minutos, para proceder a un debate para cada tema de 25 minutos. En el debate, mientras se producieron las diferentes observaciones y reflexiones de los asistentes, se anotaban en la propia proyección las mismas, lo que ayudó a fomentar la participación y el debate al sentirse los asistentes participes del grupo de trabajo e influyendo en las conclusiones finales del mismo.
Cabe destacar la discusión surgida a partir del planteamiento de los límites de la participación. En este sentido la sala pareció decantarse hacia la participación como medio de consulta y no de toma final de decisiones, aunque no faltaron defensores de esta última postura.
En todos los procesos 21 es visible la dificultad de mantener la motivación de los ciudadanos en su participación, sino es haciendo que ésta vea su incidencia en los planteamientos de las políticas municipales.
Por último, se planteó el aprovechamiento de la experiencia participativa de la Agenda 21 para el desarrollo de los presupuestos participativos. Esta herramienta plantea la integración del proceso 21 y los presupuestos municipales. En cualquier caso se destaca como problema importante la escasez de recursos económicos de los que disponen los municipios españoles.
Respecto de los temas a reflexionar en un futuro inmediato podrían señalarse entre otros, la apropiación por las Agendas de las iniciativas vecinales, el aumento de los presupuestos dedicados a los Procesos 21, clarificar las responsabilidades de todos los agentes participantes y mejorar sustancialmente la comunicación entre administración y ciudadanía.
Este Grupo de Trabajo desarrollado en el VII Congreso Nacional de Medio Ambiente, integrado por diferentes y reputados expertos, seguirá trabajando en el ahondamiento de estas reflexiones bajo la coordinación de la Asociación de Ciencias Ambientales.
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