A nadie que lea este boletín le llamará la atención que digamos que las cosas están cambiando muy rápidamente en el regadío español. Desde la llegada de los riegos a nuestros pueblos no habíamos visto cambios como los que se ven en estos días. Y no sólo por las nuevas estructuras de riego (balsas, tuberías, hidrantes, aspersores y goteros), sino por otros muchos cambios que están implicando en la agricultura y en la sociedad rural.
Así, por ejemplo, resulta ya muy difícil encontrar el tiempo para ocuparnos del riego o incluso encontrar a alguien que lo haga por nosotros. Estamos en un país desarrollado en el que la mano de obra es poca y cada día más costosa. Ésta es una de las principales razones por las que se están modernizando los regadíos: porque es difícil ya encontrar el tiempo necesario para regar a pie. Los modernos riegos automáticos también necesitan que les dediquemos tiempo, pero ahora nosotros podemos elegir cuando vamos a ver el riego. Esta diferencia es muy importante, porque ya no tenemos que estar pendientes de cuándo tenemos que cambiar el agua. Además, la presión medioambiental nos lleva a minimizar el consumo de agua y a aplicarla con la mayor eficiencia posible.
Para adaptarnos a todos estos cambios, será preciso pensar en la forma de:
· Reducir aún más la mano de obra que dedicamos a regar.
· Ajustar el agua de riego a la mínima necesaria para que el cultivo nos dé el máximo beneficio.
Para ello, en los sistemas automáticos será preciso que los programadores de riego cambien la programación automáticamente al crecer el cultivo o al modificarse la meteorología. En esta lucha tenemos tres aliados que nos van a poder ayudar en gran medida. El primero es la red de estaciones agrometeorológicas automáticas SIAR, instalada por el Ministerio de Agricultura en colaboración con muchas Comunidades Autónomas. Gracias a esta red podemos conocer cada día las necesidades de agua de cada cultivo en cada zona agrícola. El segundo es el sistema de telecontrol que se está instalando en muchas redes de riego modernizadas. El telecontrol permite, entre otras cosas, abrir y cerrar los hidrantes de la Comunidad. El tercer aliado es el programa informático de gestión (por ejemplo ADOR), que guarda información de los hidrantes, las parcelas y los cultivos de la comunidad.
En este trabajo discutimos cinco estrategias de control que pueden ayudar a cumplir los objetivos de mano de obra, dosis de riego y beneficio. También presentamos datos de las pruebas de estas estrategias simulando los riegos de un área de la Comunidad de Montesnegros, en Zaragoza, Aragón. En esta Comunidad se riega por aspersión.
CINCO ESTRATEGIAS DE GESTIÓN
A continuación se presentan las estrategias que hemos comparado en este trabajo:
· Manual. Esta es la mejor estrategia que un agricultor puede emprender. Se trata de reponer cada semana las necesidades de agua del cultivo de la semana pasada, publicadas en la página web de la red SIAR (http://www.mapa.es/siar/). No es fácil encontrar agricultores que modifiquen sus programas de riego cada semana. El resto de estrategias están basadas en el uso de ordenadores y telecontroles.
· Central. En esta estrategia un ordenador central se ocupa de regar las fincas de la Comunidad. El ordenador consulta con ADOR el cultivo de cada parcela, y obtiene de la red SIAR las necesidades de riego de ayer. Hace un balance de agua del cultivo para determinar si es preciso regar hoy. Si es así, manda una orden al telecontrol para que inicie el riego sectorizado de la finca.
· Central sin hidrantes compartidos. Los hidrantes compartidos provocan pérdidas de tiempo de riego y de agua en las redes colectivas. Para poder gestionarlos, los agricultores a menudo dividen el tiempo de riego en función de los días de la semana. De esta manera, aunque una parcela necesite regar mañana no podrá si este día no le toca. En esta estrategia, el ordenador reparte el agua a las parcelas del hidrante compartido sin dividirles los días de la semana.
· Central óptima. El viento es el principal factor limitante de los riegos por aspersión. Cuando el viento sopla fuerte el riego es poco uniforme y se pierde mucha agua por evaporación. En esta estrategia si el viento es alto se espera a que baje para regar. Si pasa el tiempo y el viento no baja, se riega para no castigar al cultivo. Esta estrategia necesita estudiarse más, pero presentamos los resultados de una primera aproximación.
· Central óptima sin hidrantes compartidos. En este caso, se usa la estrategia central óptima sin reservar días de la semana para las fincas de los hidrantes compartidos.
PRUEBAS EN UN ÁREA DE LA COMUNIDAD DE MONTESNEGROS
Hemos realizado una comparación de estas estrategias usando los datos meteorológicos de Bujaraloz en 2004 y usando los cultivos, la red de riego y el parcelario de parte de la comunidad de regantes de Montesnegros. Muchos de estos datos se han obtenido de la base de datos ADOR que esta Comunidad de Regantes, como muchas otras de riegos del Alto Aragón, mantiene actualizada. Los resultados de la comparación se muestran en las figuras 1 y 2 para los cultivos de maíz y alfalfa.
En la Figura 1 se presenta la productividad del agua, que expresa el beneficio (euros) que podemos obtener por cada unidad (metro cúbico) de agua usada. La productividad se expresa, pues, en €/m3. Los resultados indican que la productividad del agua se puede casi doblar cuando se pasa de la estrategia manual a las estrategias en las que un ordenador planifica los riegos de la comunidad. La estrategia central óptima resulta un poco mejor que la central para el caso del maíz, y mucho mejor que la central para el caso de la alfalfa. Esto es así porque la alfalfa es menos sensible que el maíz a la falta de agua, y por ello en el caso de la alfalfa es rentable esperar para regar cuando el viento baje. En el caso del maíz, al ser muy sensible a la falta de agua, es mejor, en general, regar cuando es necesario, aunque haga falta aportar un poco más de agua para compensar la falta de uniformidad y las pérdidas por evaporación. En el caso del maíz, para poder regar en el momento oportuno, es importante gestionar los hidrantes compartidos desde el ordenador sin asignarles días de riego fijos durante la semana. De esta manera se puede mejorar mucho la productividad del agua tanto en la estrategia central como en la central avanzada.

La Figura 2 muestra estos mismos resultados pero en consumo de agua. Además, esta figura compara el consumo de agua de las cinco estrategias con el consumo de agua real de 2004 en esta zona de Montesnegros. La figura muestra cómo se reducen importantemente los consumos conforme se usa una estrategia más avanzada. Sin embargo, el paso de la situación real a la estrategia manual (siguiendo fielmente las recomendaciones de la red SIAR) ya supone, en el caso de la alfalfa, un importante ahorro de agua. En el caso del maíz este ahorro no parece tan importante. El consumo de agua desciende bruscamente en la estrategia central, y de esta desciende suavemente a la central avanzada. En estos dos últimos casos al eliminar las restricciones de los hidrantes compartidos el consumo aumenta en maíz (incremento que todavía permite un aumento del rendimiento), y disminuye ligeramente en alfalfa.

Los resultados de estos trabajos inciden en que el riego de esta zona mediante un ordenador central que pasa órdenes al telecontrol puede aumentar la productividad del agua de 3,5 a casi 6,5 céntimos de euro por metro cúbico, y reducir los consumos de agua en unos dos mil metros cúbicos por hectárea para el maíz y unos cuatro mil para la alfalfa.
CÓMO PONER ESTAS ESTRATEGIAS EN MARCHA
Las estrategias centrales no están disponibles hoy para su uso en Comunidades de Regantes. Son un producto de investigación que llegará en unos años a utilizarse de forma general. Cuando esto suceda, el agricultor que desee que el ordenador de la Comunidad de Regantes le riegue sus fincas sólo tendrá que comprobar que los cultivos están adecuadamente regados. Para que estas estrategias centrales se pongan en marcha es preciso:
· Completar la investigación en el programa de ordenador que gestiona los riegos,
· Tener conexión a Internet en la Comunidad, para conectar con la red SIAR,
· Guardar en un programa de gestión de Comunidades de Regantes, como ADOR, toda la información sobre la red de riego, los hidrantes y los cultivos,
· Disponer de un telecontrol que gobierne no sólo los hidrantes, sino también las válvulas de los sectores de riego.
CONCLUSIONES
En este trabajo se muestran las posibilidades de la programación de riegos centralizada en la Comunidad de Regantes para mejorar dos aspectos clave para la sostenibilidad del regadío: la productividad del agua y el consumo de agua por hectárea. Se ha mostrado en el caso particular de Montesnegros que es posible mejorar sustancialmente ambos aspectos, y que el riego centralizado supera al riego del agricultor que sigue fielmente las recomendaciones de la red SIAR. Es por ello que el futuro de los regadíos pasa necesariamente por automatizar más allá de los programadores que se usan actualmente. Una vez que los regantes se doten de sistemas de riego presurizados con redes telecontroladas, pequeñas mejoras en la forma en que se riega pueden introducir grandes cambios en el consumo de agua y en la rentabilidad de la explotación. Estas mejoras serán particularmente importantes allí dónde haya muchos hidrantes compartidos. La electrónica y la automática han llegado al regadío para quedarse.
AGRADECIMIENTOS
Agradecemos a Carmelo Lorente, gestor de la comunidad de regantes de Montesnegros, su valiosa colaboración en éste y otros trabajos.