Fuente: Madrid/Geoscopio.
La "liberación" de 13.000 visones de una granja situada en el noreste español, efectuada por unos desconocidos, hace temer que estos depredadores puedan causar un grave impacto ecológico en la fauna autóctona de la zona.
Para los ecologistas es evidente que las personas que procedieron a abrir las jaulas de la granja de visones americanos, independientemente de las razones que lo hayan motivado, han demostrado un grave desconocimiento, o desprecio, del impacto ambiental que ello podía suponer.
El visón americano (Mustela visón) es una especie propia de Norteamérica que debido a su explotación peletera fue importada a varios países europeos desde 1926, para su cría en granjas. Alemania, Gran Bretaña, Noruega, Finlandia, Suecia, Holanda, y Polonia fueron los primeros países receptores, hasta que prácticamente toda Europa contaba con granjas llenas de visones americanos.
En España las primeras granjas se instalaron en Segovia (año 1958) y Pontevedra (año 1960), seguidamente las granjas se distribuyeron por Cataluña, Cantabria, Madrid y Aragón. En la actualidad existe un gran número de granjas peleteras, con decenas de miles de visones americanos en muy malas condiciones, donde además se utilizan sistemas para causar su muerte muy dolorosos e inaceptables.
Lamentablemente no es la primera vez que ejemplares de visones americanos han sido "liberados" o se han fugado de granjas de este tipo, causando la introducción del visón americano en nuestros sistemas naturales. Así, esta especie cuenta con poblaciones introducidas al menos, en Galicia, Cataluña, el centro peninsular, País Vasco, Teruel, Valencia, y Cantabria.
Al tratarse de una especie no autóctona, el visón americano no tiene enemigos naturales, no entrando en la dieta habitual de ningún predador. A ello debemos añadir que se trata de una especie con gran capacidad reproductora, agresiva y con un amplio espectro alimenticio, se puede alimentar de peces, anfibios, aves y mamíferos. Todo ello facilita su aclimatación, llegando a competir por el espacio y la alimentación con las especies autóctonas.
Para Ecologistas en Acción, la introducción de especies es una de las principales causas de extinción de fauna y flora, como lo demuestra que el 39% de las extinciones conocidas de animales desde 1600 en el mundo han sido causadas por la introducción de especies. Ello se debe a que la introducción de especies exóticas suele acarrear en la mayor parte de los casos un impacto sobre la dinámica de las poblaciones nativas y sobre la estructura de la comunidad donde se implanten.
En el caso del visón americano se ha detectado una clara relación en la presencia de algunas de sus poblaciones y la reducción de las poblaciones de otras especies como la rana patilarga, el desmán ibérico y el visón europeo, nuestro visón autóctono que se encuentra en peligro
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