Fuente: Geoscopio/Madrid.
En el cuerno de África, cerca de 15 millones de personas han sufrido los efectos de una sequía extraordinariamente dura que, en Etiopía, provocó la pérdida de una parte considerable de la cosechael país se vio afectado por la mayor sequía que se recuerda desde 1991.
También la cubierta vegetal de Paquistán y Afganistán ha padecido la ausencia de lluvias y el fuerte calor que asoló la región desde mediados de febrero. En los Estados Unidos, además de las perdidas en las cosechas y en los pastizales que han tenido los estados centrales y del sudeste, la sequía ha sido la causante de una elevado número de incendios, de su rápida propagación y, en algún caso, de la incapacidad para sofocarlos.
En mayo, ante la grave situación de la provincia de Jillin, las autoridades chinas solicitaron la asistencia de especialistas de NOAA para estimar la situación de las zonas afectadas por la sequía. Por esa época también fue necesario suministrar imágenes digitales a Kazakhstan y Tajikistan.
Un largo proceso hasta su validación
En la actualidad, el sistema de alerta de sequía está siendo utilizado por un número cada vez mayor de usuarios. Según Kogan, "el sistema se ha hecho famoso en todo el mundo debido al rigor de sus resultados, a su disponibilidad en tiempo real y su facilidad de uso".
Sin embargo, para llegar hasta aquí los científicos que lo desarrollaron tuvieron que recorrer un largo camino de investigaciones. Inicialmente, el producto se basó en el Índice Normalizado de Diferencias de Vegetación (NDVI, en sus siglas en inglés) que fue desarrollado por la NASA a finales de los años setenta, y que se convirtió en una herramienta muy utilizada en muchos países para el análisis de la vegetación.
Con el paso del tiempo, nuevos avances tecnológicos y científicos pusieron en evidencia que el NDVI por sí solo no era suficiente ni para detección de la sequía con suficiente antelación, ni para estimar sus consecuencias, lo que en parte era debido a la influencia que la temperatura del aire en contacto con la vegetación tiene en el proceso.
Así, a finales de los ochenta, los científicos modificaron la técnica de detección para poder añadir la información procedente de un nuevo sensor el AVHRR, que comenzó a ser utilizado en los satélites de la NOAA, y que permitía calcular la temperatura del suelo. Poco después, en cooperación con investigadores y usuarios de todo el planeta, se contrastó la información suministrada por el nuevo procedimiento con los datos obtenidos directamente del terreno, lo que permitió calibrar y validar los algoritmos de cálculo.
En comparación con otras técnicas, este método permite identificar la sequía con hasta seis semanas de antelación, delimitar con más precisión las zonas afectadas y suministrar una estimación precisa de los impactos que va a tener sobre la agricultura, los bosques, el medio ambiente y la salud humana.
En los últimos seis años, el procedimiento ha sido utilizado por científicos de todo el planeta y la información obtenida ha permitido tomar importantes decisiones en el momento adecuado. Así, en Polonia, el método se utiliza desde 1997 para vigilar el impacto de las sequías y estimar la producción de las cosechas. Y en Méjico, durante la sequía de 1998, gracias a la información suministrada por los satélites el gobierno pudo decidir a tiempo la puesta en marcha de una programa de cosechas alternativo.
*José Ortiz Ruiz del Castillo es Director del Centro de Recepción, Proceso, Archivo y Distribución de Datos de Satélite del Instituto Nacional de Técnica Aerospacial (INTA).
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